Genera molestias al orinar y durante las relaciones sexuales.
Afecta sobre todo a hombres menores de 50 años.
Dificultad para iniciar la micción
Disminución de la fuerza y continuidad del chorro de orina
Aumento en la frecuencia urinaria, tanto de día como de noche
El tratamiento puede ser médico o quirúrgico, e incluye desde medicamentos hasta procedimientos quirúrgicos o endoscópicos, siempre seleccionados de forma individual según las necesidades de cada paciente.
Afecta a aproximadamente 1 de cada 10 hombres.
En etapas iniciales no presenta síntomas.
La detección temprana es fundamental para un mejor pronóstico.
Se recomienda realizar controles prostáticos:
Durante estos controles se realizan exámenes de laboratorio y estudios de imagen que permiten detectar la enfermedad a tiempo, ampliando las opciones de tratamiento y mejorando los resultados.
Desde los 45 años
Si existe antecedente familiar de cáncer de próstata.
Desde los 50 años
En todos los hombres.
Cuidar la salud prostática a tiempo es la mejor forma de prevenir complicaciones y mantener una buena calidad de vida.